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¡Menuda mierda de Master!: Construyendo (I)

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Korsakoff

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Cabronazo epico
Cabronazo epico
Estaba ojeando unos documentos sobre como se elaboran guiones de cine, y he visto un material cojonudo como apoyo para diseñar partidas. Pero me han entrado las dudas: imagino que tiene que haber unos cuantos roleiros por ahí que se dediquen al tema de los guiones profesionalmente (o que al menos lo hayan estudiado de verdad), y sería lo mismo demasiado osado por mi parte. Por lo menos hasta que no les haya dado un par de vueltas y probado como adaptarlos al género. O más seguramente, hasta que no se me ocurra otra chorrada sobre la que divagar.
 
Entonces vi la luz. La Musa se me apareció, atribulado como estaba por la lógica de no meterme en corral ajeno, en esa hora triste de debacle mental, superado por la ausencia de temas sobre los que escribir con dignidad. Y, flotando ante mí, entre sinuosas líneas de humo de tabaco negro y aroma a Varón Dandy, se dirigió a mí con su melodiosa voz de camionero adicto al crack, diciendo:
 
“Pos escribe de casas, subnormal”
 

Seamos realistas, si las musas fueran así NADIE llevaría a cabo sus ideas. El cerebro no tendría riego suficiente para coordinar otra actividad manual que no fuese ya-sabes-que.
 
Uno es que a veces se dispersa y se olvida de lo que sabe, o al menos, lo que sabe según la autoridad competente. Fíjate si andaba atolondrao que, poniéndome a escribir cosas sobre las casas, me ha salido material para un artículo bien nutrido. Y eso sin meter gilipolleces ni a Brad, es decir, en plan tutorial didáctico de verdad.
 
Oh, claro. La duda ofende.
 
Por supuesto que he terminado metiendo gilipolleces y a Brad. Así que van a ser varios artículos en lugar de uno sólo: este sobre nociones básicas, otro sobre edificios en si mismos, otro de urbanismo y uno sobre seguridad.
 
Aviso acerca del contenido.
 
Mayormente son detalles realistas sobre los edificios que pueden salir en las partidas. La idea es tenerlos en cuenta si eres de esos que, de vez en cuando, necesita hacer una partida muy real, huyendo de los tópicos peliculeros basados en el cartón-piedra.
 
Lo que no quita que yo mismo, un miserable secuaz de los Siervos de Satán (véase la serie de artículos “Satán es mi Señor” de el vloj linkado para entender el chiste, y de paso tener varios lugares donde ambientar partidas de Kult, Cthulhu o Violencia) no dude ni un instante en permitir que los personajes de mis partidas de Feng Shui escalen por las bajantes de los canalones, aun sabiendo de primera mano el cuidado y esmero con el que se colocan, o se cuelen por conductos de ventilación, que realmente apenas si soportan el peso de la rata que los habita. Cada partida requiere una suspensión de la realidad distinta, y en la variedad está el gusto.
 
Por otro lado, tan útil puede ser lo que viene al director como al jugador. Bien mirados, muchos detalles sugeridos a continuación son coladeros bestiales para unos aficionados al allanamiento como suelen ser los intrépidos Pjs.
 

Úsese la siguiente información a discreción facultativa. O fuego de prescripción. Lo que sea.
 
Nociones básicas de construcción
 
Tras mucho darle vueltas al asunto no veo otra que ir a lo didáctico, y empezar explicando cuatro detalles y términos, para que a la hora de desarrollar el tema no tenga que estar aclarando cuarenta veces el mismo palabro. Si ya te suenan los términos no tendrás problema, y si eres lego en la materia, recomiendo que intentes interiorizarlos. He procurado evitar tecnicismos, así como garantizar un síncope a cualquier profesor de construcción que lea las definiciones siguientes.
 
Forjado: Suelo/techo. Es decir, una superficie horizontal (o inclinada) que no está colocada directamente sobre el suelo, y que suele soportar alguna carga (gente, coches, palomos, etc). Inventado por el mismo que inventó la litera “¿y si ponemos a más gente encima para ahorrar espacio?”.
 
Muro: Pared que tiene función estructural. Eso es que soporta directamente el peso de un forjado, u otras cosas según lo que se haya fumado el arquitecto. Por lo general, grueso, compacto, y asquerosamente duro. Antes de hacerle un agujero para poner una puerta nueva, una ventana, un nicho para el cadaver de la abuela... se suele rezar una oración a San Dunguero, patrón de los imposibles.
 
Partición: Pared que tiene función de compartimentación, o lo que es lo mismo, pared que si la tiras no se te cae el techo encima. Sirve para tener habitaciones y que la gente no te vea hacer popoch en el cuarto de baño desde el salón.
 
Pilar: Elemento vertical con función estructural, como un muro, pero en forma de palo, lo que permite tener muchas más ventanas en las paredes que dan al exterior. Las columnas cuadradas de hormigón que sujetan los forjados en el 99% de las obras que ves sin terminar.
 
Columna: Pilar pijo. Tanto que a veces ni hace función estructural y solo está para adornar.
 
Viga: Es como un pilar, pero puesto en horizontal, normalmente sobre otros dos pilares o entre dos muros. Sirve para poner encima el forjado, para que te abras la cabeza en un descuido, para que las visitas digan por lo bajini que queda muy feo ese reborde en medio del techo del salón, etc.
 
Cimentación: Elemento sobre el que se levanta todo edificio, sea moderno o de la época de Gilgamesh. Hay tantos tipos de cimentación como lugares absurdamente inapropiados para construir. El refinamiento de las civilizaciones se mide por la cantidad de tipos de cimentación que han desarrollado para facilitar la especulación inmobiliaria, y los tipos de diferentes aliños de las aceitunas.
 
Cubierta: Cosa que hay encima de los edificios, primigeniamente con la función de proteger el conjunto de la lluvia, nieve y otros azares atmosféricos, y actualmente destinado a entretener a la gente que pasa el rato mirando guguel maps. La gente distingue entre tejados y terrazas, pero, desgraciadamente, hay casi tantos tipos  de cubierta como cimentaciones.
 
Compresión: Esfuerzo que soportan la mayoría de elementos estructurales, que consiste básicamente en que les cae peso encima y... eso. Que están con presión. Apretaos.
 
Tracción: Esfuerzo que consiste en estirar el elemento en cuestión. Por ejemplo, los vientos de una tienda de campaña están sometidos a tracción, así como los pelos de tu nariz cuando te arrancas un moco rebelde.
 
Flexo-tracción: Si pones una regla apoyada en sus extremos en dos libros, y en medio le dejas una carga, se comba: pues eso es flexotracción. Tambien pasa si coges la regla en vertical y la aprietas por los extremos. Es el esfuerzo que sufren todos los forjados y todas la vigas. Satán para los arquitectos clásicos y hasta la edad victoriana o así. El culmen del buen gusto para Le Corbusier y su mafia.
 

Ambrose, chasgracias por tu diccionario del diablo. Jashondo, quere un jashondo.
 
Materiales
 
Para construir se ha empleado cualquier cosa, y no exagero. Desde bosta de vaca, a balas de paja, pasando por piedrecitas recogidas mientras se trabaja de cartero.
 
Pero en todo caso, cualquiera de esos materiales de frenopático se pueden enmarcar dentro de alguno de la siguiente clasificación. Si se te ocurre alguna barrabasada en plan “los edificios de la aldea élfica estaban construidos con el material de los sueños”, sugiero que dotes a ese material de las características de alguno de estos grupos. También sugiero que hagas que un cometa caiga sobre esa aldea.
 
Y que luego llueva sal sobre el cráter.
 
Madera: Resulta del empleo de cadáveres de árboles, mutilados para adecuarlos al objetivo que haya planeado la raza xilófoba de turno, cuando no son destinados directamente a ser incinerados en los hornos. Fijo que nunca te habías planteado hacer tirar por cordura a ese druida elfo abrazaarboles vegano y ecologista al pasar por una aldea de leñadores.
 
De nada, para eso estamos.
 
La madera se caracteriza por ser barata (los árboles no huyen ni están escondidos en el subsuelo), muy competente a la hora de soportar esfuerzos de compresión, flexión y flexotracción. Hasta hace cuatro días era la forma más económica de construir forjados y vigas. También se caracteriza porque arde, pero ojo: aguanta mucho antes de colapsar, porque transmite muy mal el calor y por tanto tarda mucho en quemarse el interior; en contra de lo visto en muchas películas, un edificio de madera en llamas es más seguro que otros (sin entrar en temas de humos y tal, hablamos del tema del edificio cayéndose encima tuya). Eso sí, tras cualquier incendio, lo lógico es derribar el conjunto y reconstruir, por si acaso.
 
Por ser cadáveres, se pudre con el paso del tiempo, con el efecto del agua, o de bichos carroñeros. Exige por tanto ser renovada con nuevos cuerpos mutilados cada cierto tiempo.
 
Piedra: Eso con lo que dicen que tropezamos dos veces, pero que es una estimación muy a la baja. Se encuentra en grandes cantidades cuando se mira hacia abajo, y es más escasa cuando se mira hacia arriba, a menos que estés frente al Everest o algún primo pobre suyo.
 
Es más cara que la madera (no huye, pero las buenas están bien escondidas), no arde, no se pudre, es magnífica en esfuerzos de compresión, no vale un duro en los de tracción y flexotracción, y por alguna razón se la considera señorial. Por su durabilidad el único mantenimiento que suele requerir es que se la limpie, pero aun así a los románticos les mola ver muros de piedra llenos de líquenes, musgos, yedras y cagadas de paloma. Como pesa tanto, desmantelar algo de piedra tiene su aquel, así que dura mucho. Su mayor pega es que para usarla en elementos horizontales como vigas o forjados hacen falta pedruscos gigantescos (y lógicamente, mayores muros y pilares que los aguanten), o si no se parten por la mitad. O bien recurrir al uso de arcos (cuanto más parecidos a una parábola, mejor), que es un truco que hace que siga trabajando en vertical aunque estén soportando una carga horizonal.
 
Las piedras vienen además en muchos sabores distintos: Duras y resistentes como el granito, blandurrias pero bonitas como el marmol, o timos como el marmol travertino, que en realidad es una caliza normal y corriente con un mantenimiento horrendo. Es esa piedra color crema con muchos agujeritos que se puso de moda en plena burbuja inmobiliaria y se ha puesto en todos lados, desde fachadas a suelos. Adivina por qué.
 
Los ladrillos y demás productos cerámicos entran en esta categoría, aunque sean fabricados, siguen siendo arcilla, que es la piedra de los pobres. Barro, para entendernos, que ni siquiera es duro y está en el suelo, fíjate si es pobre el animalico.
 
Metal: Manowar. También es un tipo de piedra que, vaya usted a saber porqué, se comporta cojonudamente a tracción y flexotracción, de forma plástica (se deforma antes de llegar a romperse). Cuando se descubrió lo molón que era se agotaron absolutamente todos los yacimientos superficiales y ahora hay que andar cavando, moliendo piedra y tratándola para separar el metal de lo que no lo es; es decir, es más caro de obtener.
 
Es mejor que la madera en todo lo que la madera es buena. Tampoco se pudre, pero si que puede oxidarse según el tipo de metal que sea, a veces sin más problema (se forma una costra que protege el resto) o a veces convirtiéndolo en polvillo (el hierro tal cual). No obstante, una vez se ha llegado a poder extraer metal, se suele tener casi a la vez los medios para empezar a experimentar mezclando cosas con el metal y quitándole esa pega (Conan, el secreto del acero es ensuciar el hierro, de nada).
 
Por contra, transmite el calor maravillosamente. Una estructura metálica sometida al efecto de un incendio tardará poco en pasar de ser algo sólido y duro a plastilina, colapsando de inmediato, con alevosía y a traición. Hay pinturas ignífugas y tal, pero si yo fuera un investigador de los años 20 encerrado en una estación de tren en llamas, huiría más rápido de allí que si Azatoth me hubiera invitado a unas cañas.
 
Hormigón armado: Himenóptero áptero con una .357. Masa de cemento, arena y piedras (hormigón) que contiene en su interior una serie de varillas metálicas (armado). Por casualidades de la vida el acero y el hormigón dilatan casi lo mismo, así que haga frío o calor, el conjunto crece o se encoge al mismo ritmo. Unifica lo mejor de la piedra y el metal, permitiendo elementos que trabajan bien en cualquier esfuerzo. Además, el hormigón protege al metal del fuego y de la corrosión.
 
El punto negativo básico lo planteó Herr Albert Speer (y aquí tenemos la anécdota nazi-festiva del día): tiene la ruina más fea de todo el mundo de la construcción; se queda feote como una piedra mal labrada con los hierros retorcidos asomando, todo muy postapocalíptico chungo-depresivo. Por otro lado, exige un nivel de industrialización para fabricar ambos elementos, y luego emplearlos en el lugar.
 
Si se emplea sin armar, es como una piedra normal y corriente, pero como se puede fabricar in situ puedes hacerla lo gorda que quieras sin tener que comerte la cabeza con el traslado de cantera a emplazamiento. Viene en múltiples sabores: aligerado, autonivelante, resistente a la corrosión (las zonas costeras, con su humedad salina ambiental, arrasan con cualquier material), aluminoso, etc. El aluminoso es el cemento rápido, genial para especular, y divino de la muerte para desintegrarse con la humedad marina; tal vez te suene de unos pufos que se montaron en la costa por emplearlo en edificios que amenazaron ruina en un tris.
 
Los romanos tenían un hormigón propio, a base de argamasa de cal y ánforas. Que amos, los romanos. Bueno, tenían más tipos, pero tampoco hay que pasarse con el anecdotario. Vale, en algunos les echaban sangre como aditivo, pero no recuerdo para qué. Unos genios.
 

Una casa hecha con popoch. Muérete de envidia, Calatrava.
 
 
¿Y todo esto para qué?
 
Primero, son unos rudimentos básicos para los próximos artículos.
Segundo, ya hay unos cuantos datos de utilidad al respecto de defuncionar pejotas que se les vaya la mano con sus intentos de demolición amateur.
Tercero, porque todo lo anterior con lo siguiente te va a valer para tus mundos propios de fantasía, ciencia ficción o lo que sea. Que sé que te estás creando uno propio, a mi no me engañas.
 
La evolución de la construcción.
 
Como todo, el meollo está en el coste, concretamente el coste relativo. En los materiales he indicado unos costes a nivel absoluto: obviamente, coger y talar un arbol para hacer tablones conlleva menos gastos absolutos que construir una central cementera, alimentarla con combustibles para activar los hornos, hacer lo mismo con una siderúrgica, trasladar los productos resultantes por carretera con más quema de combustibles, y ya si eso, hacer lo que sea que se quiera hacer. Dentro de un encofrado de madera, claro. Vamos, que al final el árbol lo talas igual, vayas a construir con madera o con hormigón.
 
Creo que más de un elfo se va a pillar una depresión con este artículo. Excelente.
 
Pero como puedes comprobar mirando a tu alrededor, el hormigón está por todos lados. Eso es porque su coste relativo en la sociedad actual occidental permite su uso tan generoso.
 
Hagamos una breve reseña histórica de esta evolución de costes relativos:
 
En el inicio de los clanes de cazadores-recolectores, cualquier cosa más allá de una tienda de campaña de pieles y palos era un derroche. La piedra molaba para herramientas, no para dejarla tirada ahí en una casa que hasta el próximo invierno no vas a usar, y que a lo mejor te la encuentras llena de osos grises okupas.
 
Una vez comenzó el sedentarismo y se descubrieron las virtudes quirúrgicas del bronce, lo de poner a gente a picar piedra para construir pirámides como que bajó de coste relativo. Total, con un pincho de esos de bronce convencías a los paisanos en seguida de que derroche nanay, tu. Inversión de futuro en turismo, que no te enteras.
 
Llegado el hierro y el acero, te puedes imaginar lo fácil que resultaba convencer a un ingeniero de que se inventase algún método para hacer techos de piedra, que lo de la madera era como demasiado plebeyo, muy poco patricio y tal, Cornelius, inventate algo y si mola te dejo la patente para que lo uses para cualquier cosa menor, como llevar agua. Aparecieron los arcos y las cúpulas, e incluso se empleaban anforas cerámicas dentro del hormigón para aligerarlo (tranquilo, Cornelius, que tenemos sobreproducción de ánforas). El metal seguía usándose para los debates entre civilizaciones, claro, porque usarlo en construcciones era un derroche, con la cantidad de tertulias que se montaban en la época. Costaba mucho sacarlo para tenerlo ahí quieto.
 
Damos un ligero salto hasta la revolución industrial. Cuatro días, vaya. Con todo el rollo del steampunk pues resulta que el metal está más disponible, sobretodo a base de sufragar costes con colonias, que tiene su aquel. Tanto que ya ni pena da gastarlo en hacer una antena sin radio en París. Hasta las friambreras se hacen de metal, no veas como se ha vulgarizado el amigo.
 
Casi al tiempo, de tapadillo, y saliendo más adelante a la luz, el combo del hormigón armado se le vé otra vez económico en sociedades repletas de altos hornos y una pintoresca nube negra que tapa el sol. Es feote, pero tira del carallo. Tanto que incluso a mediados del siglo pasado una panda de satánicos lo convirtieron en su estandarte, haciendo todos los edificios como enormes mazacotes de hormigón visto; en un alarde de desvergüenza, se llamaron a si mismos “arquitectos brutalistas”.
 
Seguimos avanzando tecnológicamente, maximizando los rendimientos energéticos, hasta los momentos actuales, en los que revestir un edificio de aluminio... es caro, pero oye, ¡un día es un día! Ya el aluminio no es para hacer aviones con los que dialogar con los vecinos, también sirve de teja de lujo, o para envolver el bocadillo.
 

El "Palacio Ideal" de Ferdinand Cheval, un cartero que se tiró 33 años cogiendo piedras del suelo para armarlo. Ejemplo de optimización de recursos. Abajo, rascacielos giratorio. Dubai, pls, stahp.






La historia se repite, una y otra vez. El detalle es ver que un cro-magnon cualquiera se echaría las manos a la cabeza por la burrada de gasto que tiene el Panteón de Agripa... ¡si al final le han dejado un agujero arriba igual! ¡para eso con un Stonehenge vais sobrados, so bestias!
De igual modo, cualquier ingeniero romano que viese las vigas de hormigón armado de la estación de Atocha, se llevaría un dedo a la cabeza indicando que quien haya hecho eso o está loco o tiene demasiado, pero demasiado dinero. Unos cuantos arcos y mucho empeño harían lo mismo, y sin gastar precioso hierro, animales.
 
Puedes tener en cuenta estos detalles en caso de que tu partida implique un choque entre culturas con distintos grados de desarrollo, entendiendo como tal la disposición de energía. Si pensamos en una civilización tipo dos, esa que ha llegado a recoger la energía de su sol de forma eficiente ¿por qué no iban a vivir en edificios con suelos soportados por medios gravimétricos, magnéticos o cualquier otra burrada? La energía les sobraría como para dilapidarla en ello (como hacemos hoy en día, a nuestro estilo, con el petróleo).
 
Valora esos puntos a la hora de describir ese poblado de la civilización que has inventado, sea futurista o fantástica. Un respeto extremo por el consumo de recursos haría que incluso gentes muy avanzadas viviesen en construcciones de piedra, madera o elemento similar de alta disponibilidad en ese mundo. Imperios galácticos comerciales no dudarían en mostrar su poderío en una arquitectura a base de luz concentrada hasta dotarla de consistencia tangible... con el consumo que conlleva y la necesidad de explotación de nuevos terrenos. Una cultura de basureros discriminaría muy bien entre materiales aprovechables como herramientas o armas de los que pueden descartarse para la construcción de sus hogares.
 
Plantéate incluso la función de la magia dentro de las construcciones. ¿Un hechizo puede durar eternamente en ese mundo, o requiere de algún tipo de “alimentación mágica”? En función de la respuesta, edificios construidos por medios mágicos (yo que se, moldeando la piedra natural o los árboles) podrían ser desde exponentes de poderío, si conllevan un derroche (en términos absolutos), a una cosa totalmente banal, si no es nada del otro jueves el lanzar y mantener esa magia; y de esa forma serían vistos en esa sociedad, un palacio hecho con un hechizo de andar por casa nunca debería impresionar a un nativo; un simple iglú creado con un esfuerzo extraordinario en cambio sería totalmente llamativo.
 

Y hasta aquí, la primera parte.


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Korsakoff

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Cabronazo epico
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Creo que he escrito un truñaco. No se si esto es publicable, ni tampoco los siguientes.


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Iaberius

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Forero del Circulo Interior
Forero del Circulo Interior
Yo añadiría el adobe (no el de photoshop, el otro), que permitió fabricar ladrillos allá por Mesopotamia, donde no tenían ni canteras ni bosques, y crear murallas a las primeras ciudades. O torres de babel y esas cosas. Los sumerios fueron pioneros en eso de la mampostería (que no mamporrería, aunque no sé...). Asirios, babilonios, persas, incluso el Islam bebió de esta manera de construir. Solo hay que ver los castillos del norte de España, hechos de piedrulos, y los del sur.

Por cierto, que una de las primeras ciudades de la historia fue Uruk. ¿Qué tipo de orcos vivían allí dentro?


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Podéis leerme en http://senderosocultos.naturaletra.es

Y encontré mi ilusión desvanecida
y eterno e insaciable mi deseo:
palpé la realidad y odié la vida;
sólo en la paz de los sepulcros creo.

                           
          José de Espronceda
http://senderosocultos.naturaletra.es

Korsakoff

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Cabronazo epico
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Si meto el adobe he de meter el tapial, que es aun mas primitivo y popular, y no se si es de recibo ponerse tan puntilloso, cuando en esencia siguen siendo piedras.

La mampostería esta referida a la construcción con mampuestos, piedras talladas. Cuando algo esta hecho de adobe o ladrillo se dice que es de fábrica de adobe o ladrillo.


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per-Alt

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Creo que vas a triunfar con esto. En un rato lo publico en el blog.

Korsakoff

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Cabronazo epico
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Se me olvido poner un link en el aviso, donde pone "Satan es mi señor", y ahora el puto guguel no me tira en el movil.

El link es a un articulo de vicisitud y sordidez llamado "Satan es mi señor" (hay varios, si puedes poner el primero linkado ahi genial).


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per-Alt

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Lo había supuesto y lo puse mientras maquetaba ;)Se lo que te gusta, nena.

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